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10 buenas prácticas de gestión.
10 Buenas Prácticas de Gestión

10 Buenas Prácticas de Gestión

En el mundo empresarial actual, la ética y la responsabilidad social son aspectos fundamentales para el éxito y la sostenibilidad de una organización. En este artículo, te contaremos diez principios clave que pueden ayudar a guiar la gestión ética y socialmente responsable de una empresa.

1. Actuar de manera ética:

El comportamiento ético es fundamental para cualquier organización. Actuar de manera ética implica tomar decisiones y llevar a cabo acciones que se alineen con los valores fundamentales de la empresa. Los líderes deben ser ejemplos a seguir y promover la ética en todos los niveles de la organización, pues al hacerlo, se fomenta un ambiente de confianza, respeto y transparencia que fortalece la cultura corporativa y mejora las relaciones con los empleados, clientes y socios comerciales.

2. Identificar la responsabilidad social real:

La responsabilidad social empresarial implica reconocer el impacto de las actividades de la organización en la sociedad y el medio ambiente. Es importante que las empresas determinen cómo pueden contribuir de manera positiva y equilibrar sus objetivos económicos con el bienestar de la comunidad en la que operan. Esto puede incluir acciones como la implementación de prácticas sostenibles, la inversión en proyectos sociales y el fomento de la diversidad y la inclusión en el entorno laboral. Al integrar la responsabilidad social en la estrategia empresarial, las organizaciones pueden generar un impacto significativo y construir una reputación positiva.

3. No perder de vista la misión:

La misión de una organización es su razón de ser. Es importante que los líderes y los empleados mantengan una conexión estrecha con la misión y se enfoquen en los procesos misionales que generan valor. Definir con precisión estos procesos y crear planes claros (flujos de proceso) es esencial para mantener la coherencia y la orientación estratégica. Sin una clara dirección y objetivos alineados con la misión, la organización puede perderse y desviarse de su propósito principal.

4. Mantener alineada la visión:

La visión de una empresa representa su destino deseado a largo plazo. Es importante establecer objetivos claros y medibles que estén alineados con la visión y la misión de la organización. Estos objetivos deben ser realistas y alcanzables, y deben reflejarse en la gestión diaria y en los indicadores de rendimiento utilizados para medir el progreso. Al mantener una alineación constante con la visión, las empresas pueden mantenerse enfocadas en su objetivo final y ajustar su estrategia según sea necesario.

5. Revisar resultados de gestión en ciclos cortos:

En un entorno empresarial en constante cambio, es crucial tener una retroalimentación constante sobre el desempeño y los resultados. Los líderes deben establecer procesos de evaluación y monitoreo en ciclos cortos para obtener información oportuna y precisa. Sistematizar los indicadores de gestión y analizarlos de manera regular permite identificar tendencias, detectar desviaciones y tomar decisiones informadas para mejorar el rendimiento y la eficiencia de la organización.

6. Cruzar informes financieros con informes de gestión:

Los informes financieros y los informes de gestión son dos aspectos interrelacionados de la organización. Es esencial comprender la relación entre ambos y utilizarlos de manera complementaria. Los informes financieros brindan información sobre el desempeño económico y los resultados monetarios, mientras que los informes de gestión brindan una visión más amplia de los procesos, el rendimiento operativo y el logro de los objetivos. Al cruzar y analizar estos informes de manera conjunta, se obtiene una visión más completa de la situación de la empresa y se pueden tomar decisiones más informadas.

7. Integrar experiencia con conocimiento:

La combinación de experiencia y conocimiento es poderosa para el éxito empresarial. No basta con tener un amplio conocimiento teórico o una larga experiencia práctica; es necesario combinar ambos elementos. Las organizaciones deben establecer mecanismos para fomentar la relación adecuada entre la experiencia y el conocimiento en su equipo, esto puede incluir la creación de equipos multidisciplinarios, la implementación de programas de mentoría y la promoción de un entorno de aprendizaje continuo. Al integrar la experiencia con el conocimiento, se obtiene una base sólida para la toma de decisiones y se maximiza el potencial de éxito sostenido.

8. Percibir y monitorear el entorno de negocios:

En un mundo empresarial altamente competitivo y dinámico, es esencial estar al tanto de los cambios y tendencias en el entorno de negocios. Las empresas no pueden operar en un vacío, sino que deben mantenerse informadas sobre lo que está sucediendo en su industria y en el mercado en general. Esto implica realizar investigaciones de mercado, mantenerse actualizado sobre la competencia, participar en eventos relevantes y explorar oportunidades de colaboración. Al percibir y monitorear el entorno de negocios, las organizaciones pueden anticiparse a los cambios, identificar oportunidades y adaptarse de manera proactiva.

9. Estar dispuesto a reinventarse y apostar por la innovación:

En entornos cambiantes, la innovación es fundamental para la supervivencia y el crecimiento de las organizaciones, es por esto que deben estar dispuestas a reinventarse y adaptarse a las nuevas circunstancias. Para lograrlo, es importante fomentar una cultura de innovación, definir procesos de gestión de la innovación y mantener una mentalidad abierta hacia nuevas ideas y enfoques. La innovación puede surgir de todas las áreas de la organización y puede incluir mejoras incrementales, así como cambios disruptivos. Al apostar por la innovación, las empresas pueden mantenerse relevantes y encontrar nuevas formas de generar valor para sus clientes y su industria.

10. Analizar el riesgo:

Gestionar y aún más innovar, conlleva riesgos. Es por esto, que se hace imperativo que las organizaciones estén preparadas para analizar y evaluar los riesgos asociados con sus actividades. Esto implica establecer una estructura de análisis de riesgos por proceso, identificación y comprensión de los riesgos potenciales, y desarrollo de estrategias y planes de mitigación. El análisis de riesgos permite una toma de decisiones más informada y contribuye a la seguridad y estabilidad de la organización. 

En conclusión, la gestión ética y socialmente responsable es esencial para el éxito sostenible de una organización. Al actuar de manera ética, identificar la responsabilidad social, mantenerse enfocado en la misión y alinear la visión, las empresas pueden establecer una base sólida para su crecimiento y desarrollo. Además, al revisar los resultados de gestión, integrar experiencia con conocimiento, monitorear el entorno de negocios, apostar por la innovación y analizar los riesgos, las organizaciones pueden adaptarse y prosperar en un entorno empresarial en constante cambio. Estos principios ofrecen un marco valioso para la toma de decisiones y la gestión efectiva, y pueden conducir a un éxito sostenido a largo plazo.

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