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ISO 37001

La norma ISO 37001: 2017 lamentablemente existe y es de total validez en la actualidad para realizar mejores prácticas empresariales contra el soborno y la corrupción que en todas sus formas se han convertido en una enfermedad que afecta todos los sectores de la sociedad y tiene una serie de consecuencias que se deben conocer.

Cómo luchar contra la corrupción

Es necesario tomar medidas para evitar que esta lacra siga extendiéndose. Algunas medidas se toman desde el ámbito gubernamental y otras desde el ámbito empresarial.

Ámbito gubernamental

Una de las más llamativas acciones es la Convención Anticohecho de la OCDEasí como el Grupo de Trabajo sobre Cohecho. Con la participación de cuarenta Estados, se firma un acuerdo legalmente vinculante​. Los países que se han unido a la convención determinan «establecer como delito el cohecho de un servidor público extranjero» en las leyes del país, además de crear políticas encaminadas a detectar, evitar y sancionar el cohecho internacional.

La Convención de las Naciones Unidas contra la corrupción, por su parte, establece una serie de normas y medidas que los países pueden aplicar para fortalecer sus mecanismos de lucha contra el soborno y las actividades corruptas.

Ámbito empresarial

En este ámbito resulta muy útil seguir las directrices del Pacto Mundial para mejorar la responsabilidad social corporativa. En este sentido, se recomienda seguir las indicaciones del Principio 10. Para ello, por ejemplo, se pueden aplicar los Principios empresariales para contrarrestar el soborno, publicación existente también en versión para pymes. Si bien comienza con unos principios que son (o deberían ser) obvios, a lo largo del documento se van desgranando puntos clave con los que hay que tener especial cuidado, conflictos de intereses, relaciones con la política, etc. Es bastante práctico, porque contempla ejemplos reales que cualquiera podría encontrarse en el día a día de una empresa.

La norma ISO 37001:2017 es otra herramienta muy útil en este asunto. Fue establecida con el principal objetivo de ayudar a las empresas a combatir el soborno, así como a conseguir una cultura empresarial ética. Como ya se ha indicado, es una norma voluntaria. No obstante, el hecho de que las normas ISO tengan tanto reconocimiento y aceptación conlleva que las empresas consideren muy positivo el hecho de adoptarlas. Esta norma cumple un doble papel: por un lado, supone una gran ayuda en la lucha contra la corrupción; por otro, las empresas que la implantan gozan de una mejor consideración que las que no. Dado el panorama actual con respecto a las prácticas corruptas, toda ayuda es poca para conseguir la confianza de clientes e inversores.

No hay que caer en la ingenuidad de pensar que implantar esta norma garantiza que una empresa esté totalmente libre de sobornos. En realidad, lo que propone es una serie de medidas para que las empresas instauren controles con el fin de prevenir, detectar y tratar el riesgo de soborno.

Sin embargo, pese a no garantizar que en la empresa no hay corrupción, es un indicativo claro de que la organización se encuentra comprometida con las estrategias antisoborno reconocidas en el ámbito internacional. Además, es aplicable en empresas de todos los tamaños y sectores de actividad.

Finalmente, hay que remarcar que esta norma, en línea con otras aprobadas para el diseño e implantación de sistemas de gestión, presenta un vocabulario común con ellas y está basada en la estructura de alto nivel Anexo SL, lo que facilita su integración en otros sistemas de gestión que ya están en uso.

Beneficios:

  • Desarrollar e implementar una política y objetivos para la gestión antisoborno de la organización
  • Establecer procesos sistemáticos que consideren su «contexto» y que tomen en cuenta sus riesgos y oportunidades, así como sus requisitos legales y de otro tipo.
  • Determinar los riesgos de soborno asociados con sus actividades, buscando eliminarlos o poniendo controles para su prevención. 
  • Establecer controles operacionales, órganos de control, políticas y demás acciones para gestionar los riesgos asociados con su ética empresarial a consecuencia de los actos de soborno.
  • Aumentar la conciencia de los riesgos que implican el no contar con una cultura ética empresarial que cause confianza en sus clientes.
  • Evaluar el desempeño de su sistema de gestión y tratar de mejorarlo, mediante la adopción de medidas apropiadas.
  • Garantizar que los trabajadores tomen un rol activo en los asuntos antisoborno.
  • Mejorar la capacidad para responder a problemas de cumplimiento legal y reglamentario.
  • Reducir los costos generales por acciones de corrupción dentro de la organización.
  • Reducir el tiempo de inactividad y los costos de interrupción de las operaciones.
  • Reconocimiento por haber logrado un punto de referencia internacional (que a su vez puede influir en los clientes que se preocupan por la ética empresarial).