Día mundial de la Seguridad del Paciente, un trabajo por la Vida.

Seguridad del paciente

DÍA MUNDIAL DE LA SEGURIDAD DEL PACIENTE, UN TRABAJO POR LA VIDA

Hoy conmemoramos a nivel mundial el día de la Seguridad del Paciente, un trabajo por la vida.  Los objetivos generales de resaltar esta labor son fomentar la comprensión mundial en torno a la seguridad del paciente, aumentar la participación pública en la seguridad de la atención de la salud y promover acciones mundiales para mejorar la seguridad y evitar daños a los pacientes, incluso ante el panorama de pandemia al que nos venimos enfrentando y en el que cada día hay nuevos aprendizajes.

Si hablamos de las problemáticas sobre Seguridad del Paciente, en el mundo se pierden más vidas por la no calidad que por la falta de acceso a los servicios de salud. La medida en la que los países destinan esfuerzos y recursos para  aumentar la cobertura no es la misma con la que avanzan las instituciones para mejorar  los resultados de calidad asistencial. Es decir, que mucha de esa inversión se desperdicia en gran parte, como consecuencia de procesos diseñados alrededor del médico y no del paciente. 

La atención médica implica la combinación compleja de procesos, tecnologías e interacciones humanas, lo que representa un riesgo inevitable para que ocurran incidentes  y eventos adversos como diagnósticos inexactos, errores de medicación, tratamientos inapropiados o innecesarios, así como instalaciones y prácticas clínicas inseguras. Todo esto gira en torno a la seguridad del paciente, uno de los componentes esenciales de la calidad y también el que tiene las cifras globales más críticas, situándolo como una problemática de salud pública. 

La ocurrencia de eventos adversos deja 3 víctimas. La primera, los pacientes y sus  familias. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) se estima que, a escala  mundial, cada año, decenas de millones de pacientes sufren lesiones discapacitantes o mueren como consecuencia de prácticas médicas o atención insegura. Casi 1 de cada 10 pacientes sufre daños durante la estancia hospitalaria. Estos daños pueden ser causados por distintos errores y el 50% de ellos se podrían prevenir. Por ejemplo, cada año en el mundo se administran 16.000 millones de inyecciones, en su mayor parte con fines terapéuticos. De ese total, el 40% se administra con jeringas y agujas reutilizadas no esterilizadas, y en algunos países la proporción asciende hasta un 70%. Cada año, las inyecciones administradas sin las suficientes precauciones de seguridad causan 1,3 millones de defunciones y la pérdida de aproximadamente 26 millones de años de vida, principalmente debido a la transmisión por vía sanguínea de virus tales como los de las hepatitis B y C y el VIH.1 

La segunda víctima corresponde al profesional asistencial implicado que queda  traumatizado por esa experiencia o que no es capaz de afrontar emocionalmente la situación. Esto puede extenderse al conjunto del equipo asistencial y requiere que las instituciones cuenten con un protocolo para reducir la magnitud de los efectos. 

La institución como tercer perjudicado también tiene cifras abrumadoras en relación con la  carga económica, en razón a que la atención insegura genera mayores gastos médicos y de hospitalización, infecciones, pérdida de ingresos, discapacidad y pleitos que en algunos  países cuestan entre US$ 6000 millones y US$ 29 000 millones por año según lo estima la OMS. Asimismo, las instituciones pueden perder competitividad para atraer pacientes de otros países y convertirse en referentes a nivel internacional. 

Actualmente, la mayoría de datos sobre la magnitud de las lesiones causadas por una  atención insegura y el conocimiento sobre cómo prevenir estas situaciones para mejorar el cuidado de los pacientes se concentra en los países desarrollados. Se considera que el escenario es contrario para los países en desarrollo, debido a limitaciones de infraestructura, tecnología y recursos humanos. 

En conclusión,  los diferentes grupos de interés de las organizaciones se exponen a problemáticas relacionadas  a las dinámicas de los procesos internos, de la relación  con el entorno, de adaptación al medio y de satisfacción de las necesidades de cada mercado, donde a partir de una adecuada gestión de calidad, apoyada por la tecnología para potenciar el impacto de la mejora continua, podrían  evitar grandes inconvenientes como la gran cantidad de pacientes en países en vía de desarrollo que sufren lesiones o mueren como consecuencia de una atención médica insegura, los miles de millones que pueden perderse por reprocesos en la prestación de los productos y servicios sumados a la reputación que deben cuidar, por lo cual con la madurez que van adquiriendo es de suma importancia fortalecer sus modelos de gestión para perdurabilidad y el desarrollo de las organizaciones y para esto existe Daruma.

Daruma se ha especializado en sistematizar los puntos críticos de la seguridad del paciente para transformar la cultura de las instituciones que prestan servicios de salud, logrando que cada vez más personas que reporten los incidentes y mejoren sus prácticas en beneficio de los pacientes. 

De esta forma  Daruma ha sido parte de la evolución de las mejores instituciones de salud en Colombia para desarrollar entornos seguros, conectando al personal médico y todas las personas de las instituciones con la mejora de sus prácticas para ofrecer servicios que agreguen valor al cuidado de la salud y la atención humanizada.

Fuente: Investigación en Seguridad del Paciente – Organización Mundial de la Salud

Conoce como Daruma puede apoyar la gestión de la Seguridad del paciente en tu institución, fortaleciendo la cultura de reporte, el análisis y tratamiento de incidentes, eventos adversos, eventos centinela y controlando los programas de farmacovigilancia, tecnovigilancia y reactivovigilancia.

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